Eco-turismo y turismo rural por Alfredo Cesar Dachary
La
disyuntiva entre eco-turismo o turismo rural podría parecer, a primera vista,
una polémica de segmentos, dentro de los estudios del turismo, sin embargo, la
hemos introducido en el debate porque creemos que detrás de estas dos
tipologías hay problemas de fondo que vinculan a la misma con visiones de corte
colonialista, en la nueva perspectiva que plantea la globalización hoy.
Partimos
de que hay dos universos diferenciados con sus tipologías aplicadas en el mundo
rural, en los países desarrollados, el turismo rural es la forma que asume el
turismo alternativo para estas zonas y su función es la de ser complementaria a
las explotaciones. En los países de bajo desarrollo por oposición y salvo
algunas excepciones, el eco-turismo es la tipología que domina en el mundo
rural, y en las áreas de asentamientos de pueblos originarios, además de las
áreas bajo conservación.
Así
tenemos que, en Europa, el turismo desarrollado en el mundo rural, se define
como turismo rural, porque la visión que se tiene sobre este universo está
sustentada por la cultural que el mismo representa, es un turismo cultural
aplicado en zonas rurales que se combina con el de la naturaleza.
El
caso opuesto es el de los países periféricos, donde domina el eco-turismo, allí
se sigue privilegiando como en la época de la conquista la “naturaleza
salvaje”, separada de la gente que está conviviendo con ella y de su cultura,
también por la visión colonial de la inexistencia de la misma.
Se
trata de buscar dentro del subdesarrollo la naturaleza salvaje, la cual está
asociada a zonas aisladas, las cuales se pretenden conservar tomando al
eco-turismo como un modelo que permite, por un lado, impactar menos en la misma,
pero ello se expresa en una participación mínima de la población, lo cual
transforma la buena intención en una opción de un paternalismo patronal.
Esta visión paternalista de que los dueños de
la tierra, el paisaje y el ambiente, en general, requieren de nuevos tutores y
guías para saber cómo protegerla, era un paradigma conocido en América y en
África, ya que correspondía al orden del colonialismo.
La
recolonización que realizan los países centrales tratando de apropiarse de la
biodiversidad y sus diferentes formas de uso, como del paisaje para la
industria del ocio, nos recuerdan a los conquistadores, que se llevaban lo que
tenía valor, antes era el oro, y hoy es la biodiversidad y sus conocimientos
aplicables en la industria de medicinas, y el paisaje como escenario para la
industria del ocio.
Los
pueblos que viven en las grandes áreas naturales tendrán una doble segregación,
por ser nativos del país y además pobres y porque perdieron el control de su
capital natural que lo explotan los nuevos conquistadores del turismo, un
riesgo que debe controlarse para evitar que se repitan errores del pasado.

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