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sábado, 24 de octubre de 2026

¿Cómo cambió la forma en que planificamos, consumimos y gestionamos los viajes?

 Por / octubre 24, 2026

Por Jorge Posdeley. Pensamos este análisis como un punto de encuentro para debatir entre colegas, docentes, estudiantes, operadores y emprendedores: ¿Estamos adaptando la gestión de nuestros servicios a este nuevo perfil o seguimos respondiendo con lógicas del pasado? El uso de herramientas inteligentes ya no es una promesa futura, sino parte activa del diseño del viaje. La tecnología deja de ser un fin en sí mismo para pasar a un segundo plano: está cuando se la necesita, facilitando el viaje sin volverse una carga.

El turismo frente al nuevo viajero de la era digital: Los 8 cambios que ya no podemos ignorar

Para poder analizar el comportamiento del turista actual necesariamente se requiere abandonar las viejas recetas o los viejos formatos de viajeros a los que venimos acostumbrados en el mundo de los viajes y el turismo. Un reciente informe de Civitatis, difundido por Hosteltur, pone sobre el tapete una realidad ineludible: “el viajero evolucionó, es hiperconectado, busca seguridad en cada detalle” y utiliza la tecnología para eliminar fricciones antes, durante y después de cada uno de sus viajes.

Estas cuestiones ya no se tratan de solo modas o de nuevas tendencias pasajeras, sino de cambios estructurales en la demanda que impactan directamente en cómo operan las agencias, las OTAS, los prestadores, los alojamientos y los destinos.

A partir de los datos relevados en un reciente informe de Civitatis, queda claro que el comportamiento del turista evolucionó al mismo ritmo que la tecnología. Ya no se trata solo de elegir un destino, sino de cómo la hiperconectividad, la inteligencia artificial y la búsqueda de fricción cero transformaron por completo la experiencia.

«El turismo se enfrenta a un nuevo viajero: este es su perfil en la era de la IA», 8 puntos clave para pensar y co-crear el turismo que viene:

1. Conectado desde el minuto uno La necesidad de buscar desesperadamente una red Wi-Fi al aterrizar quedó atrás. Soluciones como las eSIM permiten al viajero tener conexión móvil disponible de inmediato para mapas, traductores y transporte. La tecnología inteligente cumple su rol ideal: está cuando se la necesita, sin volverse una carga ni una preocupación.

2. Pagos sin fronteras La gestión del dinero cambió por completo. El uso de tarjetas multidivisa y billeteras digitales reduce la dependencia del efectivo y simplifica las transacciones. Para este nuevo perfil es una prioridad absoluta tener el control absoluto de los gastos y evitar complicaciones burocráticas al cruzar fronteras.

3. El viaje empieza en el aeropuerto Los tiempos de espera en aeropuertos y escalas ya no se padecen, se gestionan. Espacios como salas VIP, zonas de trabajo, áreas de descanso y servicios de restauración permiten transformar la espera en una parte positiva de la experiencia, priorizando llegar al destino descansados.

4. Cero incertidumbres al llegar al destino Aterrizar y empezar a disfrutar es la premisa. Por ello, la contratación previa de traslados desde el aeropuerto se consolidó como un estándar fundamental. El viajero busca eliminar los contratiempos logísticos del primer contacto con el territorio.

5. Equipaje controlado y autonomía energética El equipaje inteligente es una realidad cotidiana. Dispositivos de localización (como AirTags o SmartTags) para evitar la pérdida de maletas y las baterías portátiles como salvavidas innegociables forman parte del kit básico. A esto se suma una tendencia hacia equipajes más compactos, versátiles y fáciles de trasladar.

6. La documentación, siempre en la nube Pasaportes, visados, seguros y reservas ya tienen su réplica digital en espacios seguros y accesibles incluso sin conexión. Poder reaccionar con velocidad ante un imprevisto o la pérdida de papeles físicos es hoy una cuestión elemental de seguridad en viaje.

7. Improvisación planificada para lo esencial Se improvisa en el destino, pero no con lo crítico. Entradas a atractivos, visitas guiadas y experiencias de alta demanda se aseguran con antelación para evitar colas, frustraciones y pérdida de tiempo. La flexibilidad convive con la previsión estratégica.

8. La inteligencia artificial entra de lleno en la planificación Herramientas de IA (como ChatGPT o Claude) ya forman parte natural de la inspiración, el diseño de rutas y la resolución de dudas en segundos. El gran desafío para nuestra industria es acortar la distancia entre esa inspiración digital y la reserva directa de servicios locales.

El desafío para el sector: Lejos de ser una anécdota tecnológica, este decálogo nos interpela como profesionales, docentes, operadores y emprendedores. La pregunta que debemos hacernos es si nuestros servicios, alojamientos y propuestas locales están preparados para dar respuesta a este viajero que prioriza la eficiencia, la seguridad y la experiencia sin fricciones.

Arroba Consulting — Visión Estratégica para el Desarrollo de Destinos

Por Magister Jorge Posdeley. Arroba Consulting – Consultoría en Turismo, Marketing Digital y sostenibilidad https://wa.me/543764844111 licjorgeturismo@gmail.com PSS 09/09/2026 Fuente de referencia: Hosteltur / Civitatis

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Por Jorge Posdeley. El precio ya no alcanza: Por qué los mercados de alto valor eligen proveedores que miden su impacto

 Por / septiembre 9, 2026

Por Jorge Posdeley. Cuando una corporación debe rendir cuentas sobre la huella total de su operación ante auditores y accionistas, un proveedor hotelero o una empresa organizadora de eventos que desconoce sus métricas ambientales deja de ser una opción competitiva para la corporación y entonces se transforma automáticamente en un verdadero riesgo contable.-

Durante décadas, la ecuación comercial de la actividad turística se resolvía simplemente con en dos variables simples: por un lado el costo y por el otro la calidad de la prestación de los servicios. Entonces, quienes ofreciera la mejor tarifa en un destino con una ubicación estratégica se quedaba con la cuenta corporativa empresarial o con el gran congreso internacional que llegaba al destino. Sin embargo, el mercado turístico global atravesó una transformación silenciosa pero necesaria pos pandemia. Hoy, los segmentos corporativos de mayor volumen y los viajeros de alta gama están descartando hoteles y organizadores de eventos no por sus fallas ni por su infraestructura, sino por su incapacidad para demostrar, con datos ciertos y auditables, cómo gestionan su huella de carbono y su impacto en el territorio.

La razón de este cambio de paradigma no responde a una mera corriente de empatía ecológica o de sustentabilidad, sino a una exigencia legal y financiera sin precedentes.

Las multinacionales, impulsadas por regulaciones europeas como la Directiva sobre Presentación de Informes de Sostenibilidad Empresarial (CSRD) y estándares globales de auditoría, enfrentan la obligación de reportar el impacto ambiental de toda su cadena de valor. Esto sitúa en el centro de la escena al llamado Alcance 3 (Scope 3) de sus emisiones: la categoría contable que mide el impacto indirecto generado por sus contrataciones, incluyendo de manera directa los desplazamientos, las noches de hotel y los eventos organizados donde concurren sus ejecutivos.

Cuando una corporación debe rendir cuentas sobre la huella total de su operación ante auditores y accionistas, un proveedor hotelero o una empresa organizadora de eventos que desconoce sus métricas ambientales deja de ser una opción competitiva para la corporación y entonces se transforma automáticamente en un verdadero riesgo contable. Por muy atractiva que resulte la tarifa por habitación o el presupuesto para la realización de un congreso, si el prestador turístico no reporta sus emisiones bajo metodologías estandarizadas —como las del Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol)—, queda descalificado de manera automática en los procesos de licitación de las principales cuentas corporativas del mundo, un verdadero llamado de atención para prestadores quienes no acostumbran a este requerimiento.

Esta transformación se alinea directamente con los criterios ESG —las siglas en inglés para la evaluación Ambiental, Social y de Gobernanza—, los estándares que gobiernos y agencias internacionales utilizan para evaluar la responsabilidad de sus socios comerciales.

Cuando en el sector turístico se habla de criterios ESG indispensables para contratar, se hace referencia a este filtro obligatorio donde la exigencia ambiental del Alcance 3 se entrelaza con el impacto social y la gobernanza.

Esta realidad afecta a todos los prestadores de servicios turísticos, pero, con especial al sector de la hotelería y al sector de reuniones (MICE)**.

En el sector hotelero, la medición de recursos ha dejado de ser una tarea interna de mantenimiento para convertirse en una herramienta de ingeniería comercial. Las cadenas globales y los establecimientos independientes que lideran las ventas corporativas utilizan la métrica de emisiones por habitación ocupada para integrarse a las plataformas de reserva especializadas que consumen los gestores de viajes empresariales (Corporate Travel Managers).

Por su parte, en el segmento de congresos y convenciones, la exigencia cotiza en las preferencias: las empresas buscan organizadores capaces de calcular el impacto integral del encuentro, desde la energía consumida en el recinto hasta el desperdicio alimentario, la reutilización de materiales y la huella de los traslados locales.

Frente a esta barrera de entrada, la respuesta estratégica de los proveedores turísticos no se agota en la medición inicial, sino en la capacidad de implementar esquemas de compensación local que equilibren las tres dimensiones ESG *. En el plano ambiental, el diagnóstico del Alcance 3 permite diseñar proyectos de regeneración en el propio destino. En el plano social, esa compensación se traduce en la contratación de mano de obra local, el trato justo e igualitario y la integración de productores de cercanía (Km 0) e insumos artesanales en la propuesta gastronómica del hotel o del evento. En cuanto a la gobernanza, garantiza una estructura de transparencia, ética comercial y reportes auditables que aseguran al cliente corporativo que cada acción es real, medible y trazable.

Los datos respaldan de manera contundente este desplaza o corrimientos de mercado. De acuerdo con el Sustainable Travel Report de Booking.com, el 81% de los viajeros globales afirman que la sostenibilidad es un factor determinante en sus decisiones, mientras que un 66% manifiesta disposición clara a abonar r tarifas superiores por opciones que certifiquen responsabilidad ambiental. A esto se le suma la postura de la Global Business Travel Association (GBTA), cuyos relevamientos indican que más de la mitad de los compradores de viajes corporativos a nivel mundial ya aplican filtros ESG estrictos, descartando a aquellos alojamientos y predios que no reportan su huella.

Ignorar este escenario implica condenar el sector del equipamiento de la oferta turística a la irrelevancia o a competir en un desgastante mercado de descuentos. Entender la importancia del Alcance 3, medir la huella de carbono y gestionar bajo estándares ESG no representa un costo administrativo adicional; es el diagnóstico operativo indispensable para optimizar recursos, evitar quedar fuera de los circuitos de contratación global y asegurar la rentabilidad y el futuro del sector.

Arroba Consulting — Visión Estratégica para el Desarrollo de Destinos

Por Magister Jorge Posdeley. Arroba Consulting – Consultoría en Turismo, Marketing Digital y sostenibilidad https://wa.me/543764844111 licjorgeturismo@gmail.com PSS 09/09/2026

* ESG es el acrónimo en inglés para Environmental, Social, and Governance (Ambiental, Social y Gobernanza)

** Turismo MICE (Meetings, Incentives, Conventions and Exhibitions)


¿Cómo cambió la forma en que planificamos, consumimos y gestionamos los viajes?

  Por Jorge Posdeley / octubre 24, 2026 Por Jorge Posdeley. Pensamos este análisis como un punto de encuentro para debatir entre colegas, do...

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