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miércoles, 13 de mayo de 2026

Por Jorge Posdeley. Medir la huella de carbono en turismo: cuando la sostenibilidad deja de ser discurso y comienza a convertirse en gestión

 Por / mayo 13, 2026

Por Jorge Posdeley. La medición de la Huella de Carbono representa un punto de transición entre el «discurso y la gestión». Permite comprender cómo impacta la actividad turística sobre el territorio, identificar oportunidades de mejora y construir modelos de operación más responsables, eficientes y coherentes con las nuevas demandas del turismo global. En este escenario, la medición de la Huella de Carbono comienza a ocupar un rol estratégico central, permite cuantificar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) generadas por una organización, actividad o servicio turístico, transformando lo que antes era únicamente percepción en información concreta, medible y verificable.

Medir la huella de carbono en turismo: cuando la sostenibilidad deja de ser discurso y comienza a convertirse en gestión

Durante décadas, el turismo internacional creció bajo una lógica asociada principalmente a la cantidad: más visitantes, más ocupación, más excursiones, más transporte, más infraestructura y más circulación de personas. Sin embargo, en los últimos años comenzó a consolidarse una transformación profunda en la manera de viajar, consumir experiencias y elegir destinos.

El turista contemporáneo ya no busca únicamente “ver lugares”. Busca vivir experiencias auténticas, emocionalmente significativas y ambientalmente responsables. Y en ese proceso, algo comenzó a cambiar silenciosamente: el valor del territorio.

Hoy, millones de viajeros en todo el mundo empiezan a alejarse de la masividad turística para acercarse a destinos más prístinos, naturales, silenciosos y menos intervenidos. La selva, las áreas protegidas, los pequeños lodges, las experiencias de naturaleza, los senderos poco explorados, las comunidades locales y los territorios alejados del ruido urbano comenzaron a adquirir un nuevo protagonismo dentro de la economía turística global.

Pero esta transformación también trae una nueva exigencia.

El turista actual ya no se conforma con discursos ambientales vacíos ni con acciones superficiales de marketing verde. La sostenibilidad dejó de ser solamente una herramienta promocional para transformarse en un criterio real de elección.

Y aquí aparece uno de los mayores desafíos del turismo moderno: demostrar técnicamente que una actividad, un alojamiento, una agencia de viajes o una experiencia turística gestionan de manera responsable su impacto ambiental.

En este escenario, la medición de la Huella de Carbono comienza a ocupar un rol estratégico central. La Huella de Carbono permite cuantificar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) generadas por una organización, actividad o servicio turístico, transformando lo que antes era únicamente percepción en información concreta, medible y verificable.

En otras palabras: permite pasar del relato ambiental a la gestión ambiental.

Y esto resulta especialmente importante en turismo, porque muchas veces el mayor impacto ambiental no se encuentra únicamente en la infraestructura física, sino en toda la cadena de valor asociada a la experiencia turística:

Transporte, logística, movilidad, excursiones, proveedores, consumos energéticos, residuos, alimentación, servicios tercerizados.

Ratifica lo que muchos especialistas venimos anticipando: el turismo del futuro no se definirá solamente por la belleza del destino, sino por la capacidad de gestionar responsablemente el territorio donde la experiencia ocurre.

En este contexto, medir la Huella de Carbono ya no representa únicamente una herramienta ambiental. Comienza a convertirse en una herramienta de competitividad, posicionamiento y sostenibilidad empresarial.

¿Por qué es importante calcular la Huella de Carbono en turismo?

Porque el turismo depende directamente de la calidad ambiental del territorio.

Un destino degradado ambientalmente pierde atractivo, identidad y valor experiencial. En cambio, los territorios que conservan biodiversidad, paisaje, silencio, agua, bosque y autenticidad cultural se posicionan cada vez más fuerte dentro del mercado internacional.

La actividad turística necesita comprender que conservar el ambiente ya no es solamente una cuestión ética: es también una estrategia económica y de supervivencia competitiva.

Y para poder gestionar algo, primero es necesario medirlo.

La medición de la Huella de Carbono permite:

Identificar impactos, comprender dónde se generan las emisiones, optimizar procesos, reducir consumos, tomar decisiones estratégicas, y construir modelos turísticos más sostenibles.

Pero además, permite diferenciar claramente a quienes gestionan sostenibilidad real de quienes únicamente desarrollan acciones de marketing verde sin respaldo técnico.

Hoy el mercado comienza a exigir evidencia.

Ya no alcanza con decir: “somos sustentables”.

Ahora es necesario demostrar:

Cuánto se consume, cuánto se emite, qué impacto se genera, y qué acciones concretas se implementan para reducirlo.

Cinco ventajas estratégicas de calcular la Huella de Carbono en turismo

1. Mejora el posicionamiento y la competitividad del destino o empresa

El mercado turístico global está evolucionando hacia experiencias más responsables y conscientes. Los viajeros comienzan a valorar organizaciones que puedan demostrar compromiso ambiental mediante indicadores reales y medibles. Medir la Huella de Carbono permite construir credibilidad y diferenciarse dentro de un mercado cada vez más exigente.

Especialmente en:

Lodges, hoteles de naturaleza, agencias receptivas, campings, experiencias regenerativas, y destinos de baja intervención ambiental.

2. Permite identificar dónde realmente se generan los impactos ambientales

Uno de los mayores aportes de la Huella de Carbono es que visibiliza algo que muchas organizaciones desconocen: sus verdaderas fuentes de emisión.

En turismo, gran parte de las emisiones suelen encontrarse en:

Transporte, logística, movilidad turística, servicios tercerizados, y proveedores externos.

Esto permite tomar decisiones estratégicas más eficientes y desarrollar procesos de mejora continua.

3. Ayuda a reducir costos operativos

La sostenibilidad también puede ser eficiencia.

Cuando una organización comienza a medir:

Consumo energético, movilidad, papel, combustibles, logística, residuos, aparecen oportunidades concretas de optimización económica.

Muchas veces, reducir emisiones también implica:

Reducir desperdicios, optimizar rutas, mejorar consumos, y disminuir costos operativos.

4. Facilita el acceso a nuevos mercados y alianzas estratégicas

Cada vez más operadores internacionales, plataformas y mercados emisivos incorporan criterios ambientales dentro de sus procesos de selección de proveedores turísticos.

Las organizaciones que ya poseen inventarios GEI o estrategias ambientales verificables comienzan a tener ventajas competitivas frente a quienes todavía no desarrollaron este tipo de herramientas.

Esto resulta especialmente importante para:

Turismo internacional, turismo premium, turismo de naturaleza, y experiencias regenerativas.

5. Permite construir sostenibilidad real y no solamente marketing ambiental

Quizás esta sea una de las ventajas más importantes.

La medición transforma la sostenibilidad en gestión concreta.

Permite abandonar discursos genéricos y avanzar hacia acciones reales:

Reducción de impactos, selección responsable de proveedores, movilidad sostenible, digitalización, eficiencia energética, compensación, conservación ambiental.

En definitiva, permite construir organizaciones turísticas coherentes con el territorio donde operan.

El desafío que comienza

El turismo atraviesa una transición profunda. La masividad comienza lentamente a perder valor frente a experiencias más auténticas, silenciosas y ambientalmente responsables. Y en esa transformación, los territorios naturales, las experiencias de bajo impacto y las organizaciones comprometidas con la sostenibilidad tendrán cada vez más protagonismo.

Sin embargo, el gran desafío ya no será solamente “decir” que se trabaja sosteniblemente. El verdadero desafío será demostrarlo.

Y allí, la medición de la Huella de Carbono aparece como una de las herramientas más importantes para el futuro del turismo.

Porque el turismo del futuro no será únicamente el que mejor promocione sus paisajes.

Será el que mejor conserve el territorio que hace posible la experiencia.

Conclusión: “Medir la huella de carbono en turismo: cuando la sostenibilidad deja de ser discurso y comienza a convertirse en gestión”

La actividad turística atraviesa uno de los procesos de transformación más profundos de su historia reciente. El crecimiento de un turista más consciente, la revalorización de los territorios naturales y el rechazo creciente hacia modelos turísticos masivos comienzan a redefinir la manera en que destinos y organizaciones deben posicionarse frente al mercado.

En este nuevo escenario, la sostenibilidad dejó de ser únicamente un atributo promocional para transformarse en una condición estratégica de competitividad y permanencia. Ya no alcanza con comunicar compromiso ambiental: el verdadero desafío consiste en demostrarlo mediante herramientas concretas, medibles y verificables.

La medición de la Huella de Carbono representa precisamente ese punto de transición entre el discurso y la gestión. Permite comprender cómo impacta la actividad turística sobre el territorio, identificar oportunidades de mejora y construir modelos de operación más responsables, eficientes y coherentes con las nuevas demandas del turismo global.

Ratifica lo que muchos especialistas venimos anticipando: «el turismo del futuro no será solamente el que logre atraer visitantes, sino el que sea capaz de conservar el ambiente, la identidad y la calidad territorial que hacen posible la experiencia turística».

Porque en definitiva, el verdadero valor del turismo no estará únicamente en los paisajes que promociona, sino en la capacidad de proteger aquello que los viajeros buscan vivir.

  Por Magister Jorge Posdeley. Arroba Consulting – Consultoría en Turismo, Marketing Digital y sostenibilidad https://wa.me/543764844111 licjorgeturismo@gmail.com PSS 13/05/2026

Por Magister Jorge Posdeley. Medir la Huella de Carbono: de herramienta ambiental a estrategia de competitividad turística

 Por / mayo 13, 2026

La Huella de Carbono ya no debe entenderse únicamente como un indicador ambiental. Comienza a consolidarse como una herramienta estratégica capaz de mejorar posicionamiento, optimizar procesos, fortalecer reputación y facilitar el acceso a nuevos mercados turísticos cada vez más exigentes en materia ambiental. Las organizaciones que logren medir, interpretar y gestionar sus impactos ambientales estarán mejor preparadas para afrontar los desafíos del nuevo turismo

Medir la Huella de Carbono: de herramienta ambiental a estrategia de competitividad turística

Durante muchos años, la sostenibilidad dentro del turismo fue entendida principalmente como un valor asociado a la conservación ambiental, el cuidado del paisaje o la protección de los recursos naturales. Sin embargo, el escenario turístico global comenzó a transformarse de manera acelerada y hoy la sostenibilidad dejó de ser únicamente una cuestión ambiental para convertirse también en una variable estratégica de competitividad.

El mercado cambió. El turista cambió.

Y también comenzó a cambiar la forma en que los destinos y las empresas turísticas deben posicionarse frente a un consumidor cada vez más informado, más exigente y más consciente del impacto ambiental que generan sus decisiones de viaje. En este nuevo contexto, medir la Huella de Carbono ya no representa solamente una acción vinculada al cuidado del ambiente. Comienza a consolidarse como una herramienta de posicionamiento empresarial, diferenciación comercial y sostenibilidad económica a largo plazo.

Porque hoy el turismo ya no vende únicamente habitaciones, excursiones o paquetes turísticos.

El turismo vende experiencias. Y las experiencias, cada vez más, están asociadas a valores.

El nuevo turista: menos masividad y más conciencia

A nivel global, el turismo comienza lentamente a alejarse de los modelos masivos que dominaron gran parte del crecimiento turístico de las últimas décadas.

El viajero contemporáneo busca:

Destinos menos saturados, experiencias más auténticas, contacto con la naturaleza, bienestar emocional, silencio, identidad cultural, y servicios ambientalmente responsables.

La selva, los lodges de naturaleza, los pequeños hoteles, las experiencias regenerativas, las reservas naturales y los territorios alejados del ruido urbano comenzaron a adquirir un nuevo valor dentro de la economía turística internacional.

Pero esta transformación también elevó el nivel de exigencia del mercado.

Hoy ya no alcanza con incorporar frases como:

  • “eco-friendly”,
  • “sustentable”,
  • “verde”,
  • o “responsable con el ambiente”.

El turista actual comienza a desconfiar del llamado “greenwashing” o falso marketing verde.

Y aquí aparece uno de los grandes desafíos del turismo moderno: demostrar técnicamente la sostenibilidad. Porque el turismo dejó de ser solamente un producto emocional. Hoy también es un producto ambientalmente evaluable.

La Huella de Carbono como herramienta estratégica

La Huella de Carbono permite cuantificar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) generadas por una organización, actividad o servicio turístico.

Pero su verdadero valor estratégico va mucho más allá del cálculo técnico.

Lo que realmente aporta es capacidad de gestión.

Permite comprender:

  • dónde se generan las emisiones,
  • qué actividades tienen mayor impacto,
  • cómo optimizar procesos,
  • qué proveedores generan más emisiones,
  • y qué acciones pueden implementarse para reducir impactos ambientales.

En otras palabras:
la medición transforma la sostenibilidad en información estratégica.

Y eso tiene enormes implicancias para el turismo.

Porque muchas veces las principales emisiones no provienen directamente del alojamiento o de la infraestructura física, sino de toda la cadena de valor turística:

Transporte, logística, excursiones, movilidad, alimentación, proveedores, y servicios tercerizados.

Ratifica lo que muchos especialistas venimos anticipando: el turismo del futuro dependerá cada vez más de la capacidad de gestionar ambientalmente toda la experiencia turística y no solamente el establecimiento donde ocurre.

Competitividad: el nuevo valor de la sostenibilidad

Uno de los cambios más importantes que atraviesa el turismo global es que la sostenibilidad comienza a convertirse en un factor competitivo.

Las empresas turísticas que puedan demostrar: medición, trazabilidad, reducción de impactos, y compromiso ambiental verificable, comenzarán a diferenciarse dentro de un mercado cada vez más selectivo.

Especialmente en segmentos vinculados a:

Turismo de naturaleza, turismo premium, experiencias regenerativas, ecoturismo, wellness, y turismo internacional.

La Huella de Carbono empieza así a transformarse en:

Un indicador de gestión, una herramienta reputacional, y un activo comercial.

Porque en el nuevo turismo global, conservar el territorio ya no es solamente una responsabilidad ética. También es una estrategia de mercado.

Posicionamiento: cuando el territorio se convierte en valor

Los destinos mejor posicionados del futuro probablemente no serán los más masivos.

Serán aquellos capaces de conservar:

Biodiversidad, paisaje, autenticidad, cultura local, silencio, y calidad ambiental.

Y eso implica que las organizaciones turísticas deberán demostrar coherencia entre lo que promocionan y lo que realmente gestionan. En este escenario, medir la Huella de Carbono permite construir credibilidad. Permite respaldar técnicamente discursos ambientales que antes quedaban únicamente en el plano promocional.

Y esto comienza a ser clave para:

  • hoteles,
  • lodges,
  • agencias de viajes,
  • operadores receptivos,
  • campings,
  • experiencias inmersivas,
  • y productos de naturaleza.

Porque el mercado empieza a premiar cada vez más a quienes gestionan sostenibilidad real y no solamente comunicación ambiental.

Sostenibilidad empresarial: mucho más que ambiente

Existe una idea equivocada muy frecuente: creer que la sostenibilidad representa únicamente una cuestión ambiental.

En realidad, la sostenibilidad también es:

Eficiencia, planificación, reducción de costos, optimización operativa, gestión de riesgos, y adaptación a nuevas demandas del mercado.

Cuando una organización turística comienza a medir:

Consumos energéticos, movilidad, logística, papel, transporte, residuos, aparecen oportunidades concretas de mejora operativa y económica.

Muchas veces, reducir emisiones también significa:

  • reducir desperdicios,
  • optimizar rutas,
  • digitalizar procesos,
  • mejorar consumos,
  • y disminuir costos.

Por eso, la Huella de Carbono comienza lentamente a transformarse en una herramienta de gestión empresarial y no únicamente ambiental.

El turismo que viene

El turismo atraviesa una transición profunda.

Los viajeros ya no buscan solamente destinos bonitos. Buscan coherencia, autenticidad y experiencias alineadas con nuevos valores ambientales y sociales. Y en ese escenario, medir la Huella de Carbono dejará de ser una acción opcional para convertirse progresivamente en una herramienta central de competitividad turística.

Porque el turismo del futuro probablemente no será el que más crezca en cantidad. Será el que mejor conserve aquello que hace única la experiencia: el territorio, la naturaleza y la identidad del lugar. Y allí, la medición ambiental aparece como una de las herramientas más importantes para construir un turismo verdaderamente sostenible, competitivo y preparado para el nuevo escenario global.

Conclusión: “Medir la Huella de Carbono: de herramienta ambiental a estrategia de competitividad turística”

La sostenibilidad turística dejó de ocupar un lugar periférico dentro de la actividad para convertirse en uno de los principales factores de diferenciación y competitividad del mercado global. El crecimiento de nuevas demandas vinculadas al turismo de naturaleza, las experiencias auténticas y el consumo responsable está obligando a destinos y empresas turísticas a evolucionar hacia modelos de gestión más transparentes, medibles y técnicamente verificables.

En este contexto, la Huella de Carbono ya no debe entenderse únicamente como un indicador ambiental. Comienza a consolidarse como una herramienta estratégica capaz de mejorar posicionamiento, optimizar procesos, fortalecer reputación y facilitar el acceso a nuevos mercados turísticos cada vez más exigentes en materia ambiental.

Las organizaciones que logren medir, interpretar y gestionar sus impactos ambientales estarán mejor preparadas para afrontar los desafíos del nuevo turismo, donde la competitividad no dependerá solamente de la infraestructura o la promoción, sino también de la capacidad de demostrar coherencia entre el discurso ambiental y las acciones reales.

El turismo que viene será cada vez más selectivo con los territorios y con las empresas que elige. Y en ese escenario, quienes comprendan que la sostenibilidad también es gestión, planificación y estrategia competitiva, tendrán mayores posibilidades de consolidarse dentro de un mercado turístico que ya comenzó a cambiar.

  Por Magister Jorge Posdeley. Arroba Consulting – Consultoría en Turismo, Marketing Digital y sostenibilidad https://wa.me/543764844111 licjorgeturismo@gmail.com

lunes, 11 de mayo de 2026

Por Jorge Posdeley. Movimiento Turístico "Feriado Dia Internacional del Trabajador”

 Por / mayo 7, 2026

Por Jorge Posdeley. El feriado por el Dia del Trabajador no deja margen para dudas: el turismo en Argentina está en modo ajuste. La caída del 33% en el gasto es una señal de alerta para las economías regionales

Movimiento Turístico «Feriado Dia Internacional del Trabajador”

Informe de Coyuntura Turística: Fin de Semana Largo 1º de mayo

Análisis de Situación y Perspectivas del Mercado Turístico Argentino

Informe: Fin de semana largo Dia Internacional del trabajo 2026

Asunto: Evaluación del comportamiento turístico y sostenibilidad del modelo de consumo.

1. Resumen Ejecutivo: Un Feriado de «Baja Intensidad»

El feriado por el Día del Trabajador confirmó la tendencia que venimos hace un tiempo sosteniendo: la actividad turística domestica no logra repuntar debido a un contexto microeconómico hostil para el bolsillo del ciudadano promedio. Aunque viajaron 1,1 millones de turistas (según CAME), el movimiento fue caratulado por la prensa especializada como “tranquilo» marcado por una fuerte austeridad en los gastos. El gasto total de $235 mil millones refleja una masa monetaria importante, pero que, al ser analizada en términos reales, muestra la erosión del poder adquisitivo.

2. Diagnóstico Socio-Económico: El «Cóctel Perfecto» de la Crisis

La falta de reactivación responde a factores estructurales que hoy son determinantes en la toma de decisiones del hogar argentino:

  • Aumentos Sistemáticos: El incremento constante en los combustibles y una «inflación de servicios» (tarifazos en luz, gas y agua) han reconfigurado el presupuesto familiar, priorizando gastos fijos sobre actividades de ocio.
  • Sueldos Planchados: La brecha entre el costo de vida y los ingresos reales ha dejado a la actividad turística fuera del alcance de gran parte de la sociedad.
  • Prioridad de Necesidades Básicas: Como venimos advirtiendo en informes anteriores, el segmento que antes viajaba ahora debe satisfacer primero las necesidades básicas del hogar.

3. El Nuevo Perfil del Viajero: Resiliencia y Austeridad

El argentino no renuncia a viajar, pero ha transformado su comportamiento hacia un modelo de «supervivencia turística»:

  • Efecto «Canasteo»: Se observa un retorno marcado a la compra en supermercados locales y el consumo de alimentos propios para evitar el gasto en gastronomía.
  • Viajes Cortos y de Cercanías: Predominan los destinos de proximidad y estadías reducidas (promedio nacional de 2,1 a 2,3 días), similares a las tendencias de planificación de último momento observadas en otros periodos.
  • Eliminación del Gasto Secundario: Se han suprimido actividades de entretenimiento, excursiones pagas y compras de regionales, reduciendo el gasto por persona a su mínima expresión.

4. Impacto en el Sector: El Perjuicio de la Demanda Estancada

Este modelo de viaje de bajo costo genera una «falsa sensación de movimiento» que no se traduce en rentabilidad para el sector:

  • Prestadores Afectados: El bajo nivel de consumo impacta directamente en la hotelería y, sobre todo, en la gastronomía y los servicios locales, quienes ven cómo el turista circula pero no consume.
  • Desgaste del Destino: El flujo de personas genera costos operativos y de mantenimiento en los destinos sin el correspondiente retorno económico (derrame) que permita la reinversión.
  • Riesgo de Sustentabilidad: Al igual que en crisis anteriores registradas en nuestros estudios (como el periodo post-2015), la dependencia de un mercado de bajo gasto pone en riesgo la calidad de los servicios a largo plazo.

5. Conclusión

El 1 de mayo no fue una celebración para el sector, sino un recordatorio de que el turismo en Argentina hoy es un privilegio de pocos y una re – ingeniería de ahorro para el resto. Mientras las condiciones económicas no favorezcan la recuperación del salario real y se mantenga la presión de los servicios básicos, seguiremos viendo destinos con viajeros, pero con cajas vacías.

El feriado por el Dia del Trabajador no deja margen para dudas: el turismo en Argentina está en modo ajuste. La caída del 33% en el gasto es una señal de alerta para las economías regionales.

Como venimos sosteniendo, sin una recuperación del salario real y un freno a la inflación de los servicios, el sector seguirá subsidiando la crisis de consumo con la pérdida de su propia rentabilidad. El argentino quiere viajar, pero su bolsillo ya no se lo permite de manera genuina.

Por Magister Jorge Posdeley. Arroba Consulting – Consultoría en Turismo, Marketing Digital y sostenibilidad https://wa.me/543764844111 licjorgeturismo@gmail.com

Por Jorge Posdeley. Medir la huella de carbono en turismo: cuando la sostenibilidad deja de ser discurso y comienza a convertirse en gestión

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