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domingo, 28 de junio de 2026

Por Jorge Posdeley. “El turismo del futuro no será solamente sostenible, será medible” .

 Por / junio 28, 2026

Por Jorge Posdeley. Del greenwashing al dato verificable. Durante años, el turismo convivió con el llamado greenwashing. Empresas que comunicaban sostenibilidad sin medirla. Destinos que hablaban de naturaleza sin gestionar impactos. Ese escenario está cambiando. Hoy, el nuevo estándar es la trazabilidad. El turismo empieza a moverse hacia un modelo donde las preguntas son cada vez más concretas: ¿Cuántas emisiones genera una experiencia? ¿Cuál es la huella de carbono por turista? ¿Qué acciones se están implementando para reducirla? ¿Cómo evoluciona ese indicador en el tiempo? Este cambio redefine la competitividad turística. Porque el diferencial ya no está solo en la experiencia. Está en el impacto.

Del turismo sostenible al turismo medible

Por qué la huella de carbono se convierte en el nuevo estándar del turismo responsable

Durante años, el turismo sostenible fue una cuestión aspiracional de los destinos y de los prestadores de servicios alineados a la preservación del medio ambiente como herramienta del desarrollo. Un concepto necesario, inspirador y, al mismo tiempo, muchas veces difícil de medir. Destinos que promovían el cuidado medio ambiental, alojamientos que hablaban de bajo impacto, experiencias que se presentaban como respetuosas del entorno. Todo eso fue importante. Y necesario. Pero hoy el escenario cambió.

El turismo está entrando en una nueva etapa. Una etapa donde la sostenibilidad ya no se declara. Se mide.

Porque el turismo, como cualquier otra actividad del sector económico -social, genera impacto. Y ese impacto, si no se cuantifica, no se puede gestionar. Aquí es donde la medición de la huella de carbono comienza a ocupar un lugar central. No como una moda. No como una tendencia pasajera. Sino como un nuevo estándar del turismo responsable.


El nuevo turista: más consciente, más informado, más exigente.

Uno de los cambios más profundos del turismo actual no está en la oferta, sino en la demanda. El viajero cambió. Hoy el turista no solo busca experiencias memorables. También busca experiencias responsables.

El viajero necesita de sobre manera saber:

  • Qué impacto genera su viaje
  • Cómo contribuye al territorio que visita
  • Qué prácticas ambientales implementa el prestador
  • Si el destino gestiona políticas de sostenibilidad reales

Este nuevo comportamiento del viajero está transformando el sector. Porque obliga a los destinos y a los prestadores a responder con datos, con datos realmente ciertos. Ya no alcanza con solo decir “somos sostenibles”.
El nuevo turista quiere saber cómo, cuánto y de qué manera. Y ahí aparece la medición de la huella de carbono como un lenguaje común entre:

  • El turista
  • El prestador
  • El destino
  • La gobernanza turística

De lo sostenible a lo sustentable… y de lo sustentable a lo regenerativo.

El turismo ha atravesado distintas etapas conceptuales en las últimas décadas: Primero, el turismo sostenible. Luego, el turismo sustentable. Hoy, el turismo regenerativo. Cada una de estas etapas representa un nivel mayor de compromiso.

  • Turismo sostenible: reducir impactos negativos, casi siempre pensado desde l
  • A rentabilidad económica
  • Turismo sustentable: equilibrar  el desarrollo económico, social y ambiental
  • Turismo regenerativo: mejorar los territorios, devolver valor al entorno y a la comunidad local

Pero hay un punto en común entre todos estos enfoques:

👉 Sin medición, no hay gestión real.

El turismo regenerativo entre otras cosas, por ejemplo, plantea que el turismo debe mejorar los territorios. Pero… ¿Cómo sabemos si realmente mejora? ¿Cómo se demuestra que un destino es regenerativo? ¿Cómo se valida que una experiencia aporta valor ambiental?

La respuesta es clara:

Midiendo. Y la huella de carbono es el primer paso para comenzar ese proceso.


La responsabilidad compartida: prestadores, destinos y gobernanza

La medición de la huella de carbono no es responsabilidad de un solo actor. Es una construcción colectiva.

Prestadores turísticos

Los alojamientos, operadores, guías y emprendimientos turísticos son quienes generan el impacto directo.

Medir la huella de carbono les permite:

  • Identificar fuentes de emisión
  • Reducir costos energéticos
  • Optimizar procesos operativos
  • Acceder a nuevos mercados
  • Mejorar su posicionamiento competitivo

Pero, sobre todo, les permite profesionalizar su gestión.


Destinos turísticos

Los destinos también tienen un rol clave. Porque el impacto turístico no es solo individual. Es acumulativo. Medir la huella de carbono a escala destino permite:

  • Diseñar políticas públicas más eficientes
  • Planificar el crecimiento turístico
  • Reducir impactos ambientales
  • Posicionar el destino internacionalmente

Los destinos que comienzan a medir hoy, serán los más competitivos mañana.


Gobernanza y planificación estratégica

La gobernanza turística también evoluciona. Ya no alcanza con promocionar destinos. Ahora es necesario gestionar impactos.

Esto implica:

  • Generar indicadores ambientales
  • Construir líneas de base
  • Medir evolución en el tiempo
  • Diseñar estrategias de mitigación

Este cambio marca un salto cualitativo en la planificación turística.


Del greenwashing al dato verificable

Durante años, el turismo convivió con el llamado greenwashing. Empresas que comunicaban sostenibilidad sin medirla. Destinos que hablaban de naturaleza sin gestionar impactos. Ese escenario está cambiando. Hoy, el nuevo estándar es la trazabilidad.

El turismo empieza a moverse hacia un modelo donde las preguntas son cada vez más concretas:

  • ¿Cuántas emisiones genera una experiencia?
  • ¿Cuál es la huella de carbono por turista?
  • ¿Qué acciones se están implementando para reducirla?
  • ¿Cómo evoluciona ese indicador en el tiempo?

Este cambio redefine la competitividad turística. Porque el diferencial ya no está solo en la experiencia. Está en el impacto.

Conclusión

La transición hacia el turismo regenerativo exige un baño de realidad estadística. No se puede mejorar un ecosistema ni devolver valor a una comunidad local si antes no somos capaces de trazar con precisión el tamaño del daño o de la herida operativa que causan las actividades turísticas.

La medición de la huella de carbono no es un atributo opcional de competitividad para capturar al viajero internacional; es la infraestructura metodológica básica sobre la cual la gobernanza debe planificar el crecimiento de los destinos y los prestadores deben blindar su estructura de costos energéticos.

El diagnóstico para el sector es claro: aquellos destinos y empresas que sigan apostando a la opacidad del greenwashing quedarán automáticamente marginados por un mercado cada vez más exigente hiperconectado y punitivo.

El turismo del futuro no se medirá por la cantidad de riquezas que se explote o se extraiga de un paisaje, sino por la transparencia con la que rinda cuentas ante sus propios indicadores ambientales. En este nuevo paradigma, el dato es el único garante de la supervivencia operativa. Lo que no se mide, no se gestiona; y lo que no se gestiona, está condenado a desaparecer.

Por Magister Jorge Posdeley. Arroba Consulting – Consultoría en Turismo, Marketing Digital y sostenibilidad https://wa.me/543764844111 licjorgeturismo@gmail.com PSS 28/06/2026

viernes, 26 de junio de 2026

Por Jorge Posdeley. Movimiento Turístico «Feriado Miguel de Güémez” 2026 .-

 Movimiento Turístico «Feriado Miguel de Güémez”

Por Jorge Posdeley: El feriado turístico en conmemoración de Güemes movilizo en el país menos de un millón de turistas marcando una caída interanual acumulada del 26% en el flujo de viajes. Las métricas del feriado de junio de 2026 revelan una verdad incómoda: el gasto diario real retrocedió un 3,5% y las estadías se contrajeron un 13%. El turista actual gasta menos, decide a último momento y viaja más cerca para sobrellevar las ganas de viajar.

Informe de Coyuntura Turística: Fin de Semana Largo Miguel de Güémez

Análisis de Situación y Perspectivas del Mercado Turístico Argentino.

Asunto: Evaluación del comportamiento turístico y sostenibilidad del modelo de consumo

La Ilusión de los Arribos en masa: El Feriado de Güemes 2026 Confirma la Contracción Estructural del Consumo Turístico

La trampa de la narrativa del volumen

Como lo venimos sosteniendo desde la línea editorial de Arroba Consulting, el análisis del éxito de una temporada turística no puede seguir supeditado a la publicación complaciente de los flujos de personas. La costumbre corporativa de celebrar de forma aislada la cantidad de viajeros funciona como un analgésico estadístico que oculta una realidad alarmante. En el análisis del sector, contar turistas sin ponderar la capacidad de compra real ni la densidad temporal de la estadía es una práctica de marketing, no de economía. El reciente reporte de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) sobre el fin de semana largo de junio de 2026 expone, sin matices, que la actividad turística nacional no solo está lejos de una recuperación real, sino que ha ingresado en un ciclo de contracción donde incluso el volumen bruto ha comenzado a resentirse drásticamente.

El problema central: Desmantelando el espejismo del 37,7%

A primera vista, los comunicados tradicionales se apresurarán a destacar que viajó un 37,7% más de gente en comparación con el mismo feriado del año anterior. Sin embargo, este indicador es un espejismo metodológico. En 2025, el calendario de junio presentó un diseño concentrado: los feriados del 17 y del 20 de junio estuvieron separados por apenas tres días, unificando un super-fin de semana que movilizó a 2,2 millones de turistas.

Al aislar el feriado de Güemes en 2026, la realidad microeconómica se impone: se movilizaron apenas 993.683 turistas, transformándose oficialmente en el feriado que menos turistas movilizo en lo que va del año 2026. Atribuir este retroceso de forma exclusiva al inicio del Mundial de Fútbol 2026 o a la cercanía de las vacaciones de invierno es ignorar los tres indicadores de erosión estructural que venimos anticipando en nuestros reportes:

  • Pérdida de masa crítica: El sector operó con menos de la mitad del volumen de viajeros consolidado en el periodo homólogo del año anterior.
  • Contracción real del gasto: El gasto promedio diario por turista se ubicó en $109.013, lo que representa una caída real del 3,5% frente a 2025. Los viajeros gastan menos en términos de poder adquisitivo real.
  • Erosión del pernocte (Estadía): La estadía promedio sufrió una reducción del 13%, desplomándose de 2,3 días a un esquema rígido de solo 2 días.

Nota de Análisis: Menos días de permanencia combinados con un menor gasto diario configuran una ecuación destructiva para la rentabilidad neta de la cadena de valor de los viajes y de la hospitalidad.

Foco Especial: Destinos tradicionales vs. Destinos emergentes y de nicho

El desglose territorial de este fin de semana largo expone un cambio radical en la geografía del consumo, dejando lecciones críticas para la planificación de destinos:

1. El colapso del modelo tradicional sin anclaje de valor

Los destinos tradicionales que estructuran su oferta sobre el esquema masivo y genérico sufrieron de forma directa el impacto de una demanda cautelosa. Con reservas previas históricamente bajas, estos centros urbanos y de ocio convencional dependieron exclusivamente de las ventas de último momento y del turismo de cercanía (escapadas de proximidad). Esta dinámica introduce una alta volatilidad operativa: la hotelería tradicional ya no puede planificar sus plantillas ni sus compras de insumos basándose en la previsibilidad de las reservas, quedando a merced de factores exógenos.  

2. La resiliencia de los nichos: Naturaleza, Nieve y Eventos

En la otra acera, los destinos que lograron mitigar la caída generalizada de la actividad fueron aquellos fuertemente asociados a propuestas de nicho específicas o productos emergentes bien definidos:

  • Destinos de Naturaleza: Confirmando la tendencia hacia experiencias biofísicas de bajo impacto, los espacios vinculados a parques y entornos naturales capturaron el segmento de viajeros que prioriza el bienestar y la desconexión por sobre el consumo urbano.
  • Centros de Nieve y Termas: El factor estacional actuó como un imán para la demanda de alta gama y media-alta, un público con mayor resiliencia ante la pérdida de poder adquisitivo general.
  • Eventos Deportivos y Culturales: Se consolidaron como los únicos dinamizadores artificiales de la demanda capaces de movilizar flujos predecibles en un mercado deprimido. Aquellas localidades que gestionaron eventos específicos lograron inyectar oxígeno a sus economías locales en medio de la apatía general.

Conclusión

El balance del feriado de Güemes 2026 es el síntoma inequívoco de un modelo turístico que necesita una urgente reingeniería. Seguir midiendo el éxito del sector a través de titulares que celebran el movimiento en masa de pasajeros mientras la rentabilidad real se contrae un 3,5%, la estadía se desploma un 13% y las reservas previas desaparecen, es una irresponsabilidad técnica.

La tendencia observada en este 2026 viajes más cortos, selectivos, austeros y de proximidad demuestra que el consumidor está adaptando su presupuesto a una realidad de crisis, refugiándose en destinos de naturaleza o eventos puntuales.

Los destinos turísticos y los operadores privados deben dejar de esperar una recuperación milagrosa de las masas y comenzar a diseñar estrategias basadas en la eficiencia de costos, la sustentabilidad regenerativa y la especialización absoluta. La era del turismo masivo inercial ha terminado; el futuro pertenece a la gestión inteligente basada en datos ciertos.

Por Magister Jorge Posdeley. Arroba Consulting – Consultoría en Turismo, Marketing Digital y sostenibilidad https://wa.me/543764844111 licjorgeturismo@gmail.com PSS 23/06/2026


Por Jorge Posdeley. “El turismo del futuro no será solamente sostenible, será medible” .

  Por @ Consulting / junio 28, 2026 Por Jorge Posdeley. Del greenwashing al dato verificable . Durante años, el turismo convivió con el ll...

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