“Todos
estamos en este planeta como turistas. Nadie podemos vivir por siempre” Dalái
Lama.
Alfredo César Dachary
El turismo de esta
etapa postmoderna debe tener una gran flexibilidad dado los profundos cambios
que sufre la sociedad y los nuevos retos que representan para seguir siendo una
actividad global. Por ello es que los cambios se acompasan con las
transformaciones de las opciones turísticas, la forma de gestionarlo, venderlo,
en general, de imponer como se da a nivel mundial
Para el World Travel
and Tourism Council (WTTC), el2017 fue uno de los años más fuertes de
crecimiento del PIB turístico en una década, ya que el incremento de esta
actividad superó al desarrollo de la economía mundial por séptimo año
consecutivo. Por ello es que la contribución del turismo a la economía mundial
se situó el año pasado en el 10,4% del PIB global, sumando los efectos
directos, indirectos e inducidos, según ha informado esta asociación
empresarial global.
Como se ha venido
dando en los años anteriores, los crecimientos más intensos se registraron en
Asia, aunque en 2017 también han destacado países como Túnez, Turquía y Egipto, que en años
previos tuvieron una fuerte caída por los impactos de la actividad terrorista, que
se ha superado y hoy se están recuperando
con fuerza, sin que se pueda afirmar que el terrorismo ha sido
eliminado.
Pero para poder
mantener estos niveles de crecimiento es fundamental el papel de liderazgo que
se debe desarrollar en los países y en los destinos para garantizar que en éstos
se lleve a cabo una planificación efectiva
y estratégica del crecimiento, teniendo en cuenta las necesidades de
todas las partes interesadas, utilizando las tecnologías más avanzadas en el
proceso y buscando consolidar la sustentabilidad para reducir las amenazas a
los destinos.
La contribución del turismo a la economía mundial
fue en el 2017 de 2,6 billones, tomando solamente la demanda de viajes a nivel
mundial ya que, si sumamos los efectos directos e inducidos del turismo, la
cifra asciende a 8,3 billones.
Pero este
crecimiento elevado tiene sus riesgos si no hay una mejor y más efectiva
planificación en los destinos, como lo expresa el Foro Económico Mundial, el
cual ha publicado su Informe Global de
Riesgos anual, en el cual se destaca
que la tecnología sigue desempeñando una función fundamental en la
configuración del panorama global de riesgos.
En la Encuesta de
Percepción de Riesgos Globales (Global Risks Perception Survey, GRPS), el «fraude y robo masivo de
datos» se clasificó como el cuarto riesgo global por probabilidad en un
horizonte de diez años, con «ciberataques» en el quinto lugar. Esto sostiene un
patrón registrado el año pasado, con los riesgos cibernéticos consolidando su
posición junto con los riesgos ambientales en el cuadrante de alto impacto y
alta verosimilitud del Panorama Global de Riesgos. Una gran mayoría de los
encuestados esperados que en 2019 aumenten los riesgos de ciberataques que
lleven al robo de dinero y datos (82%)
y a la interrupción de las operaciones (80%).
Este punto de vista
entre las muchas partes interesadas que forman la muestra de GRPS también se comparte con la
comunidad empresarial, como se destacó en el Informe Regional del 2018, las
empresas consideran que los ataques cibernéticos son el riesgo número uno para
hacer negocios en Norteamérica, Europa, así como en Asia Oriental y el
Pacífico.
Esto indica
claramente que las empresas de todos rubros, pero especialmente las que
trabajan con mucha tecnología, necesitan reforzar la seguridad y la resiliencia
cibernéticas para mantener la confianza en una economía digital altamente
conectada.
Desde la perspectiva del turismo, éste se encuentra entre los sectores
más retrasados en cuanto a la previsión de futura demanda de inteligencia artificial,
según ha reconocido Andrés
Pedreño, Director General del Observatorio de Inteligencia Artificial.
El problema se
acentúa porque los países más turísticos como los del sur de Europa, España y Francia, entre éstos, no se están posicionando en esta
tecnología que hoy ya se ha impuesto en las industrias de vanguardia, incluido
el transporte aéreo, uno de los elementos centrales de la industria del
turismo.
Por ello es
importante que este sector, como tantos otros retrasados, que necesitan apoyarse en la inteligencia artificial para
desarrollar su competitividad y su potencial de crecimiento, y en la
actualidad no parece que están trabajando en ello, pese a las recomendaciones
de los centros de vanguardia, como la Reunión Mundial de Davos.
Pero mientras los
empresarios están demorando la entrada de la inteligencia artificial en sus
negocios del turismo, los turistas tienen una visión muy diferente, ya que creen
que la tecnología jugará a favor de la sostenibilidad, una de las mayores
amenazas luego que se midió el impacto del turismo en la formación de CO2, que
llegaba casi al 10% de lo generado en el mundo.
Es una contradicción
invertida que sean los turistas quienes creen más en lo positivo de las nuevas
tecnologías que los empresarios, ya que para ellos pronto estarán viajando en Trenes Hyperloop, volando en aviones supersónicos,
viajando en autopistas
“inteligentes” o en drones autónomos, todo lo cual ya es
prácticamente viable.
Sin embargo, el
entusiasmo por las nuevas tecnologías tiene su contraparte ya que creen en un nuevo
modelo de viaje en el futuro y se sienten esperanzados, también a la vez conviven con algo inseguro, que se
genera siempre al enfrentar cambios drásticos en diferentes modelos de
transporte.
Esto se desprende de
una investigación sobre el sentimiento del consumidor sobre el futuro de las tecnologías turísticas realizada
por Travelzoo en colaboración con
la ITB,
basándose en una encuesta a más de 6,000
personas en Alemania,
Canadá, España, Estados Unidos y el Reino Unido, grandes emisores y
receptores mundiales.
Los consumidores
encuestados prevénque, en el futuro, que ya ubican para el 2030, será algo
habitual viajar en coches sin
conductor en “autopistas inteligentes”, ya en fase de prueba, citado por
el 51% de ellos; seguido por aviones propulsados por combustibles alternativos (36%) e Hyperloops (31%), que ya están
siendo desarrollados por una variedad de marcas y nuevas empresas.
De ser una realidad
esto, se reduciría bastante la huella generada por el turismo y lo haría más
viable en el futuro, donde la sociedad cada vez tiene más conciencia de lograr
un desarrollo sustentable, ante la gran amenaza ya evidente y con claras
muestra de sus efectos en el cambio climático.
En otro tema de vanguardia de esta nueva sociedad red, tenemos las
tecnologías de los Big Data e IoT (Internet de las cosas)que son herramientas
potentes que permiten mejorar el conocimiento sobre las actividades y el
comportamiento de los turistas en las zonas más visitadas de la ciudad.
Esta información es recogida y puede utilizarse para mejorar la gestión
del flujo de visitantes y ayudar en la toma de decisiones relacionada con los
servicios públicos a nivel del Ayuntamiento, ya que es él quien debe asumir el
caos urbano que genera el turismo sin control y masivo que se ha venido dando
en las grandes capitales europeas.
El objetivo de utilizar estas herramientas tecnológicas es transformar
los conocimientos que proporcionan en beneficios tangibles tanto para los
residentes locales como para los visitantes, ya que cada grupo podrá optar por
rutas diferentes, espacios distintos y hacer más racional el uso de los espacios
públicos en las ciudades.
Un ejemplo
emblemático es el caso de la ciudad de Barcelona, que se ha convertido en uno
de los destinos turísticos preferidos de Europa y el número de visitantes crece
año tras año, como la reacción negativa de la ciudad a esta “invasión descontrolada”.
De allí han surgido
muchos retos urbanos que deben gestionarse con el objeto de minimizar el
posible impacto negativo del turismo en la ciudad y sus ciudadanos, así como
mejorar y distribuir los beneficios más allá de las zonas cercanas a los
lugares de interés turístico, para preservar los barrios más antiguos y
emblemáticos de la ciudad.
Este proyecto se
centra en cómo las tecnologías IoT y Big Data pueden mejorar todas las
actividades de gestión, toma de decisiones y planificación que llevan a cabo
las autoridades locales en relación con el turismo, el cual se ha experimentado
en zonas de elevados patrones de movilidad de los visitantes como es la zona de
gran interés turístico de la Sagrada Familia.
Hoy, el auge del turismo
y la recuperación de la profunda crisis del 2008 es un hecho importante, pero
la necesidad de adecuarse a las nuevas tecnologías, le dará mejores
oportunidades a ciudades y destinos, para poder mantener un crecimiento sin
costos elevados como los ha tenido Venecia, Ámsterdam, Madrid y Barcelona. alfredocesar7@yahoo.com.mx

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