Turismo rural y eco-turismo, por Alfredo Cesar Dachary
El turismo rural tiene un punto de partida diferente, parte del patrimonio ambiental que es diferente al natural, ya que se trata generalmente de la naturaleza con trabajo humano. ( cuarto articulo)
Para
Europa occidental , la situación es diferente, los lugares prístinos ya son
mínimos o prácticamente inexistentes y todos saben que atrás de ellos hay
historia humana, por ello son patrimonio cultural - ambiental en sentido
estricto, creados por el hombre o asociados a su desarrollo. Todas las
actividades que no se desarrollan en la ciudad, están en el campo y, por ello,
por estar en el mundo rural son diferentes facetas de lo que se conoce como
turismo rural (César, 2004).
El
turismo rural tiene un punto de partida diferente, parte del patrimonio
ambiental que es diferente al natural, ya que se trata generalmente de la
naturaleza con trabajo humano.
De
allí que se defina al patrimonio como el conjunto de elementos naturales o
culturales, materiales o inmateriales, heredados del pasado o creados en el
presente, en donde un determinado grupo de individuos reconocen sus señas de
identidad (Saraza, 1998).
La
diferencia de basarse en la actividad humana, la sociedad y su expresión
cultural es fundamental, frente al ecoturismo que se basa en el placer de
disfrutar la naturaleza sin alterar más allá de la gente que vive en estos
lugares.
En
el turismo rural, el patrimonio ambiental tiene más atractivo porque está vivo
y porque cualquier persona lo puede entender, ya que es la vida tal como se da
históricamente en esa región.El campo es un atractivo para la gente que ve en
el estilo natural, la paz, inocencia y la virtud simple, y por oposición, la
ciudad fue considerada el centro del progreso, de erudición y de la
comunicación de las luces.
Pero
a ambas se las asocia con cuestiones negativas, por ejemplo, a la ciudad con la
contaminación, la ambición y la inseguridad y al campo con la ignorancia, el
atraso y las limitaciones (Raymond, 2001).
Pero
todo esto es muy relativo, el campo ha generado una sociedad conservadora,
donde la estratificación es poco movible, los terratenientes y los campesinos.
La ciudad es una fuerte oportunidad para buscar un lugar diferente, crecer o
perecer.La idealización de la economía natural del campo oculta tras de sí la
explotación y un trabajo muy duro, aunque en la ciudad las relaciones se han
reducido al utilitarismo del dinero.
Pero
hoy es difícil encontrar la línea divisoria entre el campo y la ciudad, la
denominada ciudad suburbana, el modelo norteamericano de los suburbios, sin
centros tradicionales, los barrios campestres cerrados alrededor de un bosque,
un campo de golf o una laguna van urbanizando el campo, y con ello a una parte
de la vida campesina.
Por
ello, el turismo rural cumple una función muy compleja, desde ser un guardián
de las tradiciones, de las artesanías del campo, a un revitalizador del mismo,
evitando la migración a la ciudad, la misma que expulsa a sus habitantes más
ricos hacia el campo.
El
turismo rural se basa en la historia de la sociedad y el ecoturismo en los
espacios con menos historia de la misma; son dos visiones opuestas desde la
perspectiva de lo social. Por ello es que el ecoturismo se basa en teorías
neomalthusianas como la de Hardin, sobre la tragedia de los recursos comunes
que parte del individualismo y de que todo el mundo consume igual, por ello se
debe limitar el crecimiento de la humanidad (Hardin, 1995).
Allí
está la diferencia central, el hombre y su cultura como eje del ocio, el
individuo según su poder como propietario con derecho al mismo, el hombre es el
eje de la polémica, como ser social, para unos o como individualidad
competitiva, que tiene como premio el paraíso para otros, por ello no es casual
que el ecoturismo tenga su base en una sociedad que cree en la filantropía,
como un deber y no en la solidaridad humana como un derecho.


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