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martes, 29 de octubre de 2019

Ecoturismo y conservación. Origen y desarrollo


  
Ecoturismo y conservación. Origen y desarrollo. por Dr. Alfredo Cesar Dachary

Los expertos que ven en el ecoturismo, una forma de turismo con grandes problemas, consideran que estos ecosistemas naturales son alterados por la acción de los turistas, algo que ha sido ya denunciado desde la década de los 70, en los primeros informes de evaluación del turismo como modelo de desarrollo. (De Kadt, 1989).



Luego de este breve repaso sobre los antecedentes entramos al ecoturismo que como concepto emerge en los años 60’s, en plena transformación de la sociedad, desde el mayo francés a la resistencia a la guerra con Vietnam o a la primavera de Praga, en el auge de la denominada ecología visible.

Sin embargo, deberán pasar dos décadas para que este tipo de turismo tome fuerza a la sombra del auge de las grandes organizaciones ambientalistas como la WWF, UICN y el Sierra Club, entre los principales.

Hay quienes pretenden unir al eco desarrollo planteado en la década de los 70’s, inicialmente por Maurice Strong, con el ecoturismo, una extrapolación que tiene grandes diferencias.

Ignacy Sachs, que es quién desarrolla esta propuesta teórica  propone como alternativa que cada ECO REGION debe buscar sus propias soluciones a la luz de su cultura y sus condiciones ecológicas.La diferencia es de fondo entre el ecodesarrollo y el ecoturismo, porque el primero además de ser un desarrollo integral se basa en los hombres que habitan la región y, por oposición, el ecoturismo se basa en las bellezas naturales y luego intenta hablar del hombre como algo dado donde están éstas.

Es por eso que cuando se habla de ecoturismo se hace referencia a los países periféricos aquellos que aún mantienen zonas poco explotadas, lo cual es ratificado por algunos autores al sostener que esta práctica se vincula al tercer mundo (Budowski, 1955).

Una de las pioneras del Ecoturismo fue Elizabeth Boo, que inicialmente se ajustó a lo que en realidad debería ser el ecoturismo, una actividad regulada por normas como lo son sólo las Áreas Naturales Protegidas (ANP).

De allí en más, hay un sinnúmero de definiciones de lo que es el ecoturismo y muchos más modelos prácticos de lo que piensan que se puede definir como tal, lo cual ha generado, como ocurrió con la propia ecología, una pérdida de credibilidad, que en algunos casos se ha llegado a la abolición de esta categoría, como ocurrió en Nueva Zelanda, hoy una de las capitales mundiales del turismo alternativo.



Pero para poder dimensionar las contradicciones que plantea el ecoturismo analizaremos la definición clásica del mismo dada por el Arquitecto Cevallos Lascurain de la IUCN. Parte de la base que “el ecoturismo es una modalidad del turismo que es ambientalmente responsable”.

·                              Con esta afirmación se descalifica desde el comienzo al resto del turismo, al ubicarlo como irresponsable, pero a la vez parte de una base falsa, que hay turistas responsables que se combinan con tour-operadores responsables, lo cual se puede dar como excepción, pero por los resultados obtenidos y la operación que han hechos los tour-operadores no coinciden con ello.
·                              Los ejemplos sobran: la Mariposa Monarca en el límite entre los estados de México y Michoacán, un santuario saturado de eco visitantes, que en nada benefician a los pobladores y menos al santuario natural; o Xcaret, el ícono del turismo de la naturaleza, hoy el ejemplo de alteración de la historia y el ambiente en un antiguo santuario natural.

La segunda parte de la definición “… visitar áreas naturales relativamente sin perturbar, a fin de disfrutar, apreciar y estudiar los atractivos naturales de dichas áreas así como cualquier manifestación de la cultura”. Esta afirmación tiene varios elementos que se terminan contradiciendo con el resto de la definición, así tenemos que:

·                           Las áreas sin perturbar, que son ¿tierras salvajes?, en el concepto del viejo oeste ¿estas son zonas aisladas?, lo cual lleva a que algunos autores sostengan que el ecoturismo se creó como un turismo de élite. ¿Se trata de salvar la naturaleza haciéndosela  accesible  a los ricos? (Barkin, 2000).
·                           Esa naturaleza casi pura, es lo que Maffesoli denomina el paradigma perdido, ya que hoy hay una ecologización del mundo social y donde la naturaleza ya no es más el mundo a explorar. Así sostiene que la naturaleza, dejándose tocar en el paisaje, recuerda que la vida social reposa sobre la tactibilidad (Bruhns, 1994).
·                           Pero hay una contradicción mayor que plantea Silva, al sostener que los turistas y los lugareños no tienen los mismos derechos y percepciones sobre los lugares naturales poco alterados, ya que éstos viven en la pobreza divorciados de la riqueza natural que es para el goce del turista (Silva, 1997).
·                           Hay que entender también que el espacio ecológico turístico, privilegia áreas naturales apelativas desde el punto de vista estético y según los valores del mundo occidental, que no siempre coinciden con otras visiones que parten de valoraciones diferenciadas.
·                           Por ello, estos nuevos eco-mesías buscan vivir unos días en armonía con la naturaleza, que es una utopía imposible de sostener en el mundo moderno que ellos viven y que disfrutan, aunque quieran tener sus períodos de tranquilidad.
·                           Estas nuevas nociones de armonía con la naturaleza, corresponden a las ideas occidentales del edén perdido y prístino. Lo que implica una “naturaleza” que escapa al orden cultural y, por consiguiente, el “nativo ecológico” se torna parte integral de esa naturaleza ideal, donde los indígenas representan el deseo de retornar a un mundo primitivo, a un estilo de vida preindustrial, a un mundo ecológicamente sustentable (Ulloa, 2001).
·                           Así es como a los indígenas o a los mestizos del campo, se los sitúa como silvestres en oposición a las gentes de la ciudad, lo cual a la vez justifica la intervención de los agentes externos, eco tour-operadores, a fin de que elaboren programas para evitar su extinción, porque son en términos ecologistas “especies en peligro de extinción”.
·                           Por ello es que hace pocos años se le agregó a la definición, las culturas locales y sus comunidades, pero entendidas éstas como parte de este “mundo natural”, diferente al de la realidad de las ciudades.

Siguiendo con la definición “… que promueve la conservación, tiene bajo impacto ambiental y cultural y propicia el involucramiento activo socioeconómicamente benéfico de las poblaciones locales”.
·                           ¿A quién beneficia la conservación?, ¿qué ganan los campesinos e indígenas conservando algo que naturalmente han conservado desde hace muchas generaciones atrás? ¿Quieren conservación o un programa de manejo, para poder operar estas áreas y llevar turistas, con lo cual obtienen beneficios para sus actividades y a la vez se promocionan como salvadores de las zonas naturales?
·                           En África, a los bosquimanos del Parque Nacional Kalahari, se los dejó convivir en el mismo como una especie más, pero cuando quisieron asomar a la modernidad, mejorando sus casas y nuevos hábitos, dejaron de ser parte de la “naturaleza” y fueron expulsados.
·                           En Costa Rica, la capital latinoamericana del ecoturismo, ya se ven los grandes impactos en los ecosistemas, derivado de la infraestructura turística, las aguas negras y las grandes cargas de visitantes (Morera, 2002).
·                           En lo social, los impactos son también importantes en Costa Rica, ya que no hay una verdadera política de participación de las comunidades locales, sólo se crean empleos estacionales. Al comienzo, los extranjeros tenían pequeñas empresas, luego todo cambió, se formaron corporaciones y compraron la tierra a los campesinos necesitados y así se han apoderado del negocio, quedando las migajas para los locales (Morera, 2002).

Es por ello que el ecoturismo, al igual que su marco de referencia el ecologismo y los movimientos ambientalistas, enfrentan hoy una doble crisis, por un lado, de credibilidad y, por el otro, la práctica, ya que sus resultados sólo han servido para beneficiar a grupos pequeños y, a su vez, han transformado el ecoturismo en un negocio mundial.

Ante la carencia de un verdadero debate sobre el ecoturismo y el desarrollo local y regional, hoy debemos enfrentar, la existencia de dos grupos de autores, los que defienden y los que ven sus costos y, como tal, lo identifican. Este debate está en manos de expertos de América del Norte y pocos han entrado a la polémica, más bien han sido fieles seguidores del ecologismo, la mayoría de los autores latinoamericanos.

La plataforma de defensa del ecoturismo tiene muchos adeptos, desde Elizabeth Boo a Cevallos Lascurain, pero en este caso tomaremos dos defensores, que como tales han planteado el tema.

Los defensores del ecoturismo, sostienen que este modelo aporta financiamiento para poder conservar las áreas naturales protegidas y sin protección, debido a que crea empleos y una dinámica económica en la región que la aloja (Farell y Runyan, 1991).Así mismo estos autores consideran que el ecoturismo apoya al entendimiento de las culturas y el medio ambiente (Brandon, 1993).

Los expertos que ven en el ecoturismo una forma de turismo con grandes problemas, consideran que estos ecosistemas naturales son alterados por la acción de los turistas, algo que ha sido ya denunciado desde la década de los 70, en los primeros informes de evaluación del turismo como modelo de desarrollo. (De Kadt, 1989).

El mayor impacto del ecoturismo se da en las culturas locales debido al efecto demostración, que incide en el comportamiento, el lenguaje y las actitudes de la población local a fin de poder reducir las diferencias con los visitantes, asimetrías que ellos consideran los perjudican (Hall y Rudkin, 1993).

Otra pregunta que pretendemos plantear y, en principio resolver, es ¿por qué en el primer mundo hay turismo rural como eje del turismo alternativo y en la periferia ecoturismo como centro del turismo alternativo?

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