Política pública de incentivo a la inversión privada en áreas naturales.
Caso:
Villas turísticas en áreas del Parque nacional Iguazú.
Posadas, 17/01/2018
Mg. Pedersen Ingrid A
@CONSULTING CONSULTORES ASOCIADOS
Cuando
de políticas públicas se habla, generalmente asociamos una serie de
conceptualizaciones que muchas veces distan de su real interpretación y/o su intencionalidad.
Desde
los niveles académicos y teóricos por política pública, entendemos al conjunto
de acciones, iniciativas y/o principios, procesos y medios implementados por el
gobierno, con el propósito de orientar la conducta de los agentes económicos y
sociales hacia la consecución de objetivos específicos, hacia uno o varios de
los sectores de interés (nacional-provincial –local), en términos concretos una
política pública designa la existencia de un conjunto de objetivos colectivos
que son considerados necesarios y/o deseables y logrados por medios que por lo
menos parcialmente sean tratados por una institución, organización
gubernamental con el fin de orientar el comportamiento de los actores
individuales y/o colectivos para modificar, transformar una situación percibida
como insatisfactoria o problemática.
Las
políticas públicas son un modo de acción sólo concebible razonablemente dentro
del marco de un sistema político, en el que el Estado tenga la facultad de
regular, intervenir, impedir, compensar o reajustar los (efectos indeseables de la lógica del mercado y de sus propias
acciones. (Velásquez, 2009).[1]
En
el caso de las políticas públicas sobre
turismo se abren retos que aún hoy no han sido conformados y
confrontados por los actores involucrados en el sistema turístico, su análisis
nos llevan a buscar respuestas en cuanto a la
conformación de las decisiones políticas y sus impactos en el desarrollo
del turismo.
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| https://www.elterritorio.com.ar/vecinos-de-iguazu-se-manifiestan-en-rechazo-a-las-villas-turisticas-12660-et, (12/12/18). |
En
este sentido tomamos como referencia a Monfort (2000[2])
quien, afirma que el establecimiento de
una política turística conlleva, en definitiva, la
articulación de unas estrategias, canalizadas por medio de planes, programas y
medidas legislativas, que facilitan el alcance de los objetivos o metas
predeterminados, por su parte Velasco (2004)[3],
indica que política turística es el conjunto, articulado y coherente, de
decisiones y actuaciones que llevan a cabo los gobiernos en el ámbito
territorial de su competencia, con la intención de alcanzar unos objetivos
determinados, en relación con los hechos de distinta naturaleza que genera el
proceso de atracción, estancia o residencia ocasional de ciudadanos; y además
afirma que únicamente se puede hablar de política turística cuando las acciones
que se van llevar a cabo, como objeto de ésta, repercuten directamente en el
sector turístico.
Ahora,
por qué hacemos referencia a estas dos conceptualizaciones, pues porque cada
una nos ayuda a entender cómo funciona la política turística, especialmente
cuando la búsqueda se dirige a cuestiones ligadas con el uso del territorio y
las competencias de los niveles y su articulación con los demás sectores que
conforman el sistema turístico.
Pues bien, en este punto nos detendremos para
referirnos al programa; “Oportunidades
Naturales”; (https://www.argentina.gob.ar/oportunidades-naturales/politica-publica);
en que el Estado argentino plantea una estrategia de desarrollo dirigida a
implementar un turismo sustentable, posicionando al país como un destino líder
en producción de naturaleza, formando parte de la política pública de incentivo
a la inversión privada en áreas naturales, (parques nacionales) del país con
ello promover la inversión en oferta
turística, con un manejo turístico respetuoso y sustentable, mejorando la vida de las comunidades
locales a la vez que conservando los valores patrimoniales, naturales y
culturales del país.
Programa que despertó la voz de alerta de la comunidad
anfitriona de Puerto Iguazú, en relación a cómo se establecieron estas acciones
a partir de la política pública.
Hoy, se lee, escucha y ve en los diferentes medios de
comunicación como en las redes sociales la situación de disconformidad de un
gran número de actores ligados o no con el turismo con respecto a este mentado
programa definido en el sector público
nacional pero que atañe particularmente a una comunidad, la de Puerto Iguazú y
su territorio.
Para ponernos en contexto, y comprender el
funcionamiento de la actividad turística en un destino o localidad, nos vemos
en la obligación de definir “sistema turístico, para ello consideramos como la más acertada aquella
planteada por Molina S, (1991)[4]. Según su visión el turismo no puede definirse
desde una mirada general sino como parte
de un Sistema; conformado por 6 actores fundamentales que persiguen un “OBJETIVO COMÚN”:
Estos
actores son:
1. Superestructura:
Son organizaciones del orden público y privado
que representan a prestadores de servicios de los
sectores relacionados a turismo, de la misma manera que establecen políticas, velan por intereses
propios de sus agremiados, desarrollan proyectos y fomentan la inversión.
2.
Infraestructura: conjunto
de elementos, dotaciones o servicios necesarios para el buen funcionamiento de
un país, de una ciudad o de una organización cualquiera. En el caso del sector
turismo, son las vías de comunicación indispensables para que el viajero pueda
trasladarse dentro y fuera del destino turístico, además todos aquellos
servicios de soporte que hacen que la actividad pueda funcionar sin problemas, (energía eléctrica- agua potable- cloacas-
salud, salubridad, etc.)
3. Servicios:
servicios básicos como hoteles, agencias de viajes y restaurantes, es decir,
son aquellos inmuebles que necesita un turista de manera fundamental al momento
de viajar; y los servicios complementarios, que no intervienen directamente con
el turista pero son necesarios, ejemplo de estos son los bancos, las casas de
cambio o las estaciones de servicios.
4. Atractivos:
lugares
que despiertan el interés del turista por visitar un destino gracias
a sus características tangibles y/o intangibles destacadas. Un destino para
considerarse atractivo debe ser competitivo y para lograrlo, se debe satisfacer
las motivaciones que impulsaron a los visitantes a viajar a él. Los atractivos
turísticos de un destino se dividen en naturales como
parques, desiertos, montañas, saltos, playas, etc., y culturales como
la gastronomía, el folklore y la arquitectura de sus monumentos y sitios
históricos.
5.
Demanda: conformada por
los “turistas”, ellos constituyen la contra-parte de la ley de oferta y
demanda, es decir, son quienes consumen, utilizan y/o se ven beneficiados de lo
que el destino tiene para ofrecer; además, es a partir de su experiencia,
que dentro del destino se pueden establecer estrategias para satisfacer sus
necesidades de una mejor manera, alentando el
desarrollo de la comunidad receptora.
6.
Comunidad
receptora:
Se trata de los residentes locales que de manera directa (como los prestadores
de servicios turísticos) o de manera indirecta (población en general o recurso
humano de diversas empresas) tienen contacto con la comunidad turística.
Muy
bien, habrán notado que hemos destacado en negrita ciertos párrafos y palabras
que, a nuestro criterio son los que deben rescatarse y unir para lograr
entender cómo funciona el sistema turístico
y la política turística, que queremos decir… cada uno de estos elementos y su conjunto
de actores deben estar de acuerdo, deben caminar aunados para el logro del
objetivo, si no se dan estas condiciones difícilmente se logre el tan ansiado “Desarrollo local o desarrollo sustentable
y/o sostenible”….predicado en muchos cuentos de hadas de los últimas
décadas.
El
caso puntual de la denominada creación de “villas turísticas e Iguazú; como versa en varios artículos de los medios
de comunicación; las cuales no cuentan con la aprobación de la comunidad
anfitriona, y con justa razón ya que en el sentido económico esta inversión no
aportará a la comunidad mejora alguna, porque estas inversiones son dentro del
parque y no en la localidad, el mercado al que apuntan las inversiones son para
un target que no llegará a visitar ni asomarse a la comunidad, todo les será
ofrecido dentro del área, diseñado y ambientado a su gusto y confort, para la
atención de esta tipología de cliente, requerirán de personal altamente
capacitado y dominio en el manejo de idiomas; por lo cual como mucho, algún joven iguazuense, podrá aspirar a ocupar un puesto de mando
medio en uno u otro emprendimiento, vale decir que no se genera mano de obra
local, tampoco distribución de las divisas, tampoco las inversiones en
infraestructura beneficiarán a la población local, por hallarse fuera del radio
de alcance de las posibles obras, por ende no lograra el cometido de mejora
de la calidad de vida de la comunidad anfitriona, equidad e igualdad; si
bien en sus párrafos de presentación establecen, “ impulsar un desarrollo
equitativo, que genere empleo e inclusión, y por este motivo, se identifican
oportunidades para promover la inversión privada en oferta turística, con un
manejo turístico respetuoso y sustentable, mejorando la vida de las comunidades
locales a la vez que conservando los valores patrimoniales, naturales y
culturales del país…
No
podemos dejar de mencionar el impacto ambiental, si bien se considera que las
obras no afectarán mucho más que 6 hectáreas del parque, sabemos que cualquier
actividad o intromisión en áreas donde la vida natural se desarrolla genera un
desequilibrio, aspectos que para los distintos grupos ambientalistas están muy
claros, claro que el slogan oficial predica…” la Argentina invita a inversores
a desarrollar proyectos de ecoturismo que serán oportunidades de transmisión de
valores de conservación y cuidado del ambiente, en el que se combinarán
servicios para el visitante, infraestructura sustentable y experiencias de
contacto con la naturaleza”.
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Fuente: http://www.primeraedicion.com.ar/nota/100072790/nacion-insiste-con-la-villa-turistica-en-cataratas-
Materiales de referencia:
Molina, S. (1991). Conceptualización del Turismo.
México: Limusa.
Monfort, V. (2000). "La política turística". 7-27.
Velasco, M. (2004). La política turística. Gobierno y administraciones turísticas en España. Valencia
-España: Cañada Blanch Fundaciones.
Velasquez,
R. (2009). Hacia una definición de política pública. Desafíos ,
20-149-187.


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