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miércoles, 9 de septiembre de 2026

Por Jorge Posdeley. El precio ya no alcanza: Por qué los mercados de alto valor eligen proveedores que miden su impacto

 Por / septiembre 9, 2026

Por Jorge Posdeley. Cuando una corporación debe rendir cuentas sobre la huella total de su operación ante auditores y accionistas, un proveedor hotelero o una empresa organizadora de eventos que desconoce sus métricas ambientales deja de ser una opción competitiva para la corporación y entonces se transforma automáticamente en un verdadero riesgo contable.-

Durante décadas, la ecuación comercial de la actividad turística se resolvía simplemente con en dos variables simples: por un lado el costo y por el otro la calidad de la prestación de los servicios. Entonces, quienes ofreciera la mejor tarifa en un destino con una ubicación estratégica se quedaba con la cuenta corporativa empresarial o con el gran congreso internacional que llegaba al destino. Sin embargo, el mercado turístico global atravesó una transformación silenciosa pero necesaria pos pandemia. Hoy, los segmentos corporativos de mayor volumen y los viajeros de alta gama están descartando hoteles y organizadores de eventos no por sus fallas ni por su infraestructura, sino por su incapacidad para demostrar, con datos ciertos y auditables, cómo gestionan su huella de carbono y su impacto en el territorio.

La razón de este cambio de paradigma no responde a una mera corriente de empatía ecológica o de sustentabilidad, sino a una exigencia legal y financiera sin precedentes.

Las multinacionales, impulsadas por regulaciones europeas como la Directiva sobre Presentación de Informes de Sostenibilidad Empresarial (CSRD) y estándares globales de auditoría, enfrentan la obligación de reportar el impacto ambiental de toda su cadena de valor. Esto sitúa en el centro de la escena al llamado Alcance 3 (Scope 3) de sus emisiones: la categoría contable que mide el impacto indirecto generado por sus contrataciones, incluyendo de manera directa los desplazamientos, las noches de hotel y los eventos organizados donde concurren sus ejecutivos.

Cuando una corporación debe rendir cuentas sobre la huella total de su operación ante auditores y accionistas, un proveedor hotelero o una empresa organizadora de eventos que desconoce sus métricas ambientales deja de ser una opción competitiva para la corporación y entonces se transforma automáticamente en un verdadero riesgo contable. Por muy atractiva que resulte la tarifa por habitación o el presupuesto para la realización de un congreso, si el prestador turístico no reporta sus emisiones bajo metodologías estandarizadas —como las del Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol)—, queda descalificado de manera automática en los procesos de licitación de las principales cuentas corporativas del mundo, un verdadero llamado de atención para prestadores quienes no acostumbran a este requerimiento.

Esta transformación se alinea directamente con los criterios ESG —las siglas en inglés para la evaluación Ambiental, Social y de Gobernanza—, los estándares que gobiernos y agencias internacionales utilizan para evaluar la responsabilidad de sus socios comerciales.

Cuando en el sector turístico se habla de criterios ESG indispensables para contratar, se hace referencia a este filtro obligatorio donde la exigencia ambiental del Alcance 3 se entrelaza con el impacto social y la gobernanza.

Esta realidad afecta a todos los prestadores de servicios turísticos, pero, con especial al sector de la hotelería y al sector de reuniones (MICE)**.

En el sector hotelero, la medición de recursos ha dejado de ser una tarea interna de mantenimiento para convertirse en una herramienta de ingeniería comercial. Las cadenas globales y los establecimientos independientes que lideran las ventas corporativas utilizan la métrica de emisiones por habitación ocupada para integrarse a las plataformas de reserva especializadas que consumen los gestores de viajes empresariales (Corporate Travel Managers).

Por su parte, en el segmento de congresos y convenciones, la exigencia cotiza en las preferencias: las empresas buscan organizadores capaces de calcular el impacto integral del encuentro, desde la energía consumida en el recinto hasta el desperdicio alimentario, la reutilización de materiales y la huella de los traslados locales.

Frente a esta barrera de entrada, la respuesta estratégica de los proveedores turísticos no se agota en la medición inicial, sino en la capacidad de implementar esquemas de compensación local que equilibren las tres dimensiones ESG *. En el plano ambiental, el diagnóstico del Alcance 3 permite diseñar proyectos de regeneración en el propio destino. En el plano social, esa compensación se traduce en la contratación de mano de obra local, el trato justo e igualitario y la integración de productores de cercanía (Km 0) e insumos artesanales en la propuesta gastronómica del hotel o del evento. En cuanto a la gobernanza, garantiza una estructura de transparencia, ética comercial y reportes auditables que aseguran al cliente corporativo que cada acción es real, medible y trazable.

Los datos respaldan de manera contundente este desplaza o corrimientos de mercado. De acuerdo con el Sustainable Travel Report de Booking.com, el 81% de los viajeros globales afirman que la sostenibilidad es un factor determinante en sus decisiones, mientras que un 66% manifiesta disposición clara a abonar r tarifas superiores por opciones que certifiquen responsabilidad ambiental. A esto se le suma la postura de la Global Business Travel Association (GBTA), cuyos relevamientos indican que más de la mitad de los compradores de viajes corporativos a nivel mundial ya aplican filtros ESG estrictos, descartando a aquellos alojamientos y predios que no reportan su huella.

Ignorar este escenario implica condenar el sector del equipamiento de la oferta turística a la irrelevancia o a competir en un desgastante mercado de descuentos. Entender la importancia del Alcance 3, medir la huella de carbono y gestionar bajo estándares ESG no representa un costo administrativo adicional; es el diagnóstico operativo indispensable para optimizar recursos, evitar quedar fuera de los circuitos de contratación global y asegurar la rentabilidad y el futuro del sector.

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Por Magister Jorge Posdeley. Arroba Consulting – Consultoría en Turismo, Marketing Digital y sostenibilidad https://wa.me/543764844111 licjorgeturismo@gmail.com PSS 09/09/2026

* ESG es el acrónimo en inglés para Environmental, Social, and Governance (Ambiental, Social y Gobernanza)

** Turismo MICE (Meetings, Incentives, Conventions and Exhibitions)


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