Turismo
masivo o exclusivo, los límites de la sustentabilidad.
Alfredo
Cesar Dachary & Stella Maris Arnaiz Bürne
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El turismo alternativo frente al turismo masivo ( primera parte)
El
turismo rural tiene sus antecedentes en el siglo XIX en las estadías combinadas
entre campo y ciudad, en la época en que las grandes capitales industriales
eran peligrosas, contaminadas, e insalubres, pero no era turismo sino estadías
compartidas, ya que este como negocio se da a comienzo del siglo XX.
El
turismo de la naturaleza, comienza en la misma época promovido por los clubes
de montaña, de caza y pesca, y las organizaciones como los BoyScout, todos
estos agrupados en el campismo. Sin embargo, se considera que desde fines del
XVIII hay turismo de la naturaleza, entendido este como un negocio organizado,
a partir de las estaciones termales, luego con el climatismo y el tradicional
alpinismo.
El
turismo alternativo aparece en escena luego de la implantación del turismo
masivo y como una alternativa a ese sistema de movimiento masivo de turistas,
que ya estaba siendo cuestionado por diferentes organismos y sociedades y luego
esto se incrementó con la emergencia del ecologismo.
Desde
sus inicios se ha planteado a dos niveles diferenciados contradicciones entre
el turismo masivo y alternativo, situación que se repite exactamente igual en
el denominado eco-turismo, una confusión entre lo alternativo como opción de
reemplazo o como segmento diferenciado, frente al turismo rural.
Es alternativo porque es diferente
masivo en cuanto al número de personas que lo practican y el tipo de grupos
sociales que opta por ellos; y segundo, es diferente pero no puede reemplazar
al primero y allí está la trampa, al considerar al turismo alternativo como el
futuro “modelo” que dominara el turismo mundial, lo cual es imposible y la
tendencia mundial lo confirma.
El
turismo como actividad económica tiene un solo modelo, la existencia de dos
alternativas diferentes, masivo y de baja intensidad es algo muy relativo ya
que se refiere más al territorio y la capacidad receptiva, algo que cuando este
es exitoso no se respeta, como son los casos de los grandes parques marinos y
su gran carga de buceadores.
Todos
los destinos comienzan como exclusivos de baja intensidad en su primera etapa, la
isla de Cozumel, en México es el ejemplo muy emblemático, un lugar exclusivo en
los 80´s y en la actualidad es el puerto más masivo del Caribe con una
infraestructura hotelera de un gran destino.
El
turismo como modelo dentro del sistema global sigue la lógica del consumo de
éste, siempre las novedades son de uso exclusivo por ello de reducida presencia
en el mercado y, por ende, costosas. Más tarde, una vez “que pasan de moda” se
hacen accesibles, se masifican.
Los
ejemplos sobran, desde los celulares a las computadoras portátiles, desde los
autos a la ropa, lo que no se masifica por los productores se masifica por los
falsificadores; el mercado no espera.
Cuando
los destinos crecen pierden a sus viajeros exclusivos, se masifican, se
comercializan en paquete, se venden más baratos, pero rinden más al haber más
capacidad instalada y ocupación por más tiempo.
Así
los destinos pasan de exclusivos a masivos de alto nivel, de allí a masivos de
nivel medio y, por último, masivos de nivel medio bajo, hasta comenzar una
reingeniería de los mismos o aceptar la situación como lo ha hecho Acapulco, el
destino sin sustentabilidad de México, lo que ha creado el término
Acapulquización.
Pero
no todos los destinos que se imponen en el mundo del turismo llegan a esta
situación, hay algunos como es el caso de San Pedro, en Ambergris Caye, Belize,
el cual se masificó, pero no llegó a, debido a dos situaciones físicas, la
incapacidad de crecer en más cuartos por falta de suelo y las características
de éste y no poder ampliar la pista aérea para recibir aviones más grandes.
(César, et al. 1991)
Hay
también lugares que se planifican como exclusivos, como algunos hoteles de la
selva en Belize, en Honduras y que la exclusividad generalmente disfrazada por
la cuestión ambiental, es la expresión de ser lugares para turistas de altos
ingresos, por lo que lo alternativo puede ir de un extremo al otro, de lugares
para mínimas personas a lugares con más visitantes sin caer en la masividad.
Pero
también hay que hacer la diferencia entre la exclusividad excluyente y la baja
densidad lógica, por ejemplo, un hotel dentro de una reserva tiene una carga
máxima que se puede aceptar, por ello es que la baja densidad se debe al tipo
de lugar, un área natural protegida.
En
el otro extremo, está un hotel exclusivo, porque los operadores lo han enfocado
a un mercado muy reducido que es el que podría ocuparlo; aquí la baja densidad
la da el mercado y no el tipo de producto que se pretende disfrutar.
En
el caso de turismo en zonas donde vive un grupo de población originaria, las
bajas densidades reducen el impacto ambiental – ecológico, pero también el
efecto demostración de los visitantes a los pobladores y el proceso de
monetización de la economía como impacto no se puede atenuar y algunos casos evitar.

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