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lunes, 16 de septiembre de 2019

Turismo masivo o exclusivo, los límites de la sustentabilidad.


Turismo masivo o exclusivo, los límites de la sustentabilidad.
                                      Alfredo Cesar Dachary & Stella Maris Arnaiz Bürne
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    El turismo alternativo frente al turismo masivo ( primera parte)
El turismo rural tiene sus antecedentes en el siglo XIX en las estadías combinadas entre campo y ciudad, en la época en que las grandes capitales industriales eran peligrosas, contaminadas, e insalubres, pero no era turismo sino estadías compartidas, ya que este como negocio se da a comienzo del siglo XX.
El turismo de la naturaleza, comienza en la misma época promovido por los clubes de montaña, de caza y pesca, y las organizaciones como los BoyScout, todos estos agrupados en el campismo. Sin embargo, se considera que desde fines del XVIII hay turismo de la naturaleza, entendido este como un negocio organizado, a partir de las estaciones termales, luego con el climatismo y el tradicional alpinismo.
El turismo alternativo aparece en escena luego de la implantación del turismo masivo y como una alternativa a ese sistema de movimiento masivo de turistas, que ya estaba siendo cuestionado por diferentes organismos y sociedades y luego esto se incrementó con la emergencia del ecologismo.
Desde sus inicios se ha planteado a dos niveles diferenciados contradicciones entre el turismo masivo y alternativo, situación que se repite exactamente igual en el denominado eco-turismo, una confusión entre lo alternativo como opción de reemplazo o como segmento diferenciado, frente al turismo rural.
         Es alternativo porque es diferente masivo en cuanto al número de personas que lo practican y el tipo de grupos sociales que opta por ellos; y segundo, es diferente pero no puede reemplazar al primero y allí está la trampa, al considerar al turismo alternativo como el futuro “modelo” que dominara el turismo mundial, lo cual es imposible y la tendencia mundial lo confirma.
El turismo como actividad económica tiene un solo modelo, la existencia de dos alternativas diferentes, masivo y de baja intensidad es algo muy relativo ya que se refiere más al territorio y la capacidad receptiva, algo que cuando este es exitoso no se respeta, como son los casos de los grandes parques marinos y su gran carga de buceadores.
Todos los destinos comienzan como exclusivos de baja intensidad en su primera etapa, la isla de Cozumel, en México es el ejemplo muy emblemático, un lugar exclusivo en los 80´s y en la actualidad es el puerto más masivo del Caribe con una infraestructura hotelera de un gran destino.
El turismo como modelo dentro del sistema global sigue la lógica del consumo de éste, siempre las novedades son de uso exclusivo por ello de reducida presencia en el mercado y, por ende, costosas. Más tarde, una vez “que pasan de moda” se hacen accesibles, se masifican.
Los ejemplos sobran, desde los celulares a las computadoras portátiles, desde los autos a la ropa, lo que no se masifica por los productores se masifica por los falsificadores; el mercado no espera.
Cuando los destinos crecen pierden a sus viajeros exclusivos, se masifican, se comercializan en paquete, se venden más baratos, pero rinden más al haber más capacidad instalada y ocupación por más tiempo.
Así los destinos pasan de exclusivos a masivos de alto nivel, de allí a masivos de nivel medio y, por último, masivos de nivel medio bajo, hasta comenzar una reingeniería de los mismos o aceptar la situación como lo ha hecho Acapulco, el destino sin sustentabilidad de México, lo que ha creado el término Acapulquización.
Pero no todos los destinos que se imponen en el mundo del turismo llegan a esta situación, hay algunos como es el caso de San Pedro, en Ambergris Caye, Belize, el cual se masificó, pero no llegó a, debido a dos situaciones físicas, la incapacidad de crecer en más cuartos por falta de suelo y las características de éste y no poder ampliar la pista aérea para recibir aviones más grandes. (César, et al. 1991)
Hay también lugares que se planifican como exclusivos, como algunos hoteles de la selva en Belize, en Honduras y que la exclusividad generalmente disfrazada por la cuestión ambiental, es la expresión de ser lugares para turistas de altos ingresos, por lo que lo alternativo puede ir de un extremo al otro, de lugares para mínimas personas a lugares con más visitantes sin caer en la masividad.
Pero también hay que hacer la diferencia entre la exclusividad excluyente y la baja densidad lógica, por ejemplo, un hotel dentro de una reserva tiene una carga máxima que se puede aceptar, por ello es que la baja densidad se debe al tipo de lugar, un área natural protegida.
En el otro extremo, está un hotel exclusivo, porque los operadores lo han enfocado a un mercado muy reducido que es el que podría ocuparlo; aquí la baja densidad la da el mercado y no el tipo de producto que se pretende disfrutar.
En el caso de turismo en zonas donde vive un grupo de población originaria, las bajas densidades reducen el impacto ambiental – ecológico, pero también el efecto demostración de los visitantes a los pobladores y el proceso de monetización de la economía como impacto no se puede atenuar y algunos casos evitar.


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